Las reglas de convivencia en casa!!!
Al saber de las normas que rigen la convivencia entre animales, comprenderemos que debemos ser muy cuidadosos para consolidar las relaciones entre los diferentes miembros de la familia. Premia interacciones pacíficas entre ellos, para que tengan una buena experiencia, favoreciendo que se repita en las mismas condiciones.
Al saber de las normas que rigen la convivencia entre animales, comprenderemos que debemos ser muy cuidadosos para consolidar las relaciones entre los diferentes miembros de la familia. Premia interacciones pacíficas entre ellos, para que tengan una buena experiencia, favoreciendo que se repita en las mismas condiciones.
Muchos propietarios que disfrutan de su mascota,
deciden adoptar otra para hacer compañía a la primera en caso de quedarse sola,
o para gozar de la compañía de diferentes animales y enriquecer el hogar. En
estos casos, es importante considerar la naturaleza de las mascotas que
convivirán juntas, y la situación en general (edad, tamaño, carácter, espacio
en la casa, socialización, experiencias pasadas, etc.) para evitar conflictos
entre ellos. Los problemas más habituales son jerárquicos porque el que ya
estaba en casa ve su territorio invadido por otro individuo, y debe compartir
las atenciones de su amo, el juego e incluso la comida.
Entre canes
Hay que tener en cuenta qué mascota es la que se sitúa
arriba de todo de la jerarquía. Todos los privilegios tales como ser
alimentados primero, ser acariciados primero, ganar en los juegos, deben ir
dirigidos hacia el de rango superior. Si intentamos democratizar y ser equitativos
con ambos o incluso, esforzarnos por ayudar a la nueva mascota proporcionándole
más atenciones, corremos el riesgo de provocar constantes enfrentamientos
debido a que la mascota de más rango sentirá que la otra mascota es una amenaza
para su posición. Lo mejor para los dos perros, es aceptar el rango
establecido, y el propietario tiene que procurar respetar sus reglas para que
ambos sean felices.
Entre felinos
Los gatos son animales que una vez se acostumbran a
ser los amos y señores de la casa, no aceptan fácilmente otra presencia. Por
ello, la introducción de otro gato debe ser muy gradual; al principio, tan solo
habrá contacto visual y de olores, para que se puedan conocer. Es muy probable
que se muestren molestos al principio, sobretodo el gato que ya estaba primero.
A veces esta adaptación puede durar días, así que no hay que precipitar la
situación. Más tarde, déjales entrar en contacto en tu presencia, habiendo
recortado sus uñas por si acaso se atacan. Aliméntalos de forma separada, y
dispón de tantas bandejas, más una adicional, como gatos tengas, en los lugares
apropiados, para que no tengas problemas de eliminación inadecuada. Dirige las
primeras atenciones siempre al que lleva más tiempo en casa. Con el tiempo se
aceptan y descubren las ventajas de tener un compañero con quien jugar. A
veces, tan sólo se respetan y conviven en el mismo espacio, un tanto
indiferentes.
Entre caninos y felinos
Para empezar, unir un perrito y un gatito puede parecer una
gran lucha o un gran miedo. Sin embargo el éxito es más probable que el fracaso, y si se
valora bien la situación y se conocen a los animales. Para empezar, hay que
“proteger” al gato del comportamiento juguetón del perro (que muchas veces le
gusta perseguir a otros animales). No hay que forzar el encuentro, y creer que
la conducta simpática del perro es inofensiva. Perros y gatos tienen un
lenguaje corporal diferente, y muchas veces opuesto y contradictorio. Así pues,
el gato se puede ver amenazado por el perro y huir o atacarle. A su vez, hay
que conocer a los dos animales, ya que si por ejemplo el perro no es muy
amistoso podría hacerle daño a un gato que tal vez sólo está jugando.
Estas situaciones siempre son más fáciles cuando
introducimos un cachorro en un hogar con otro animal cachorro o adulto. La
relación se establece más rápidamente, conservando una jerarquía y unas reglas,
que el propietario debe conocer. A pesar de ello, los primeros contactos deben
ser en presencia del amo y nunca se deben dejar solos si no se está
completamente seguro. Un cachorro puede ser muy glotón o demasiado juguetón
para la otra mascota, de vida más tranquila. Nunca se deben castigar
comportamientos por juzgarlos injustos según nuestro criterio; si conocemos las
reglas que rigen la convivencia entre animales, entenderemos que debemos ser
cuidadosos para consolidar las relaciones entre los diferentes miembros de la
familia. Premia interacciones pacíficas entre ellos, para que tengan una buena
experiencia, favoreciendo que se repita en las mismas condiciones. Sigue estos
pasos con paciencia y prudencia, y pide consejo veterinario para garantizar el
éxito.
Por Mv. Miguel A. Pinedo Ramos

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